jueves, 23 de febrero de 2017

¡Qué calor!

 

¡Qué calor!

¡se me derriten las neuronas!

¡¡ OJO porque puede ser cierto !!
Cuando hace tanto calor la actividad disminuye,
lo hacemos todo más lento y nos cansamos enseguida... por lo menos yo.
¿Es sólo una sensación o nuestro cerebro piensa más despacio?
¡Qué calor en la ciudad, qué calor, qué calor!
Es imposible de aguantar... decía la recordada canción “Calor”, de  “Palito” Ortega hace largo tiempo.
Destacaba además, “la ropa llega a molestar”, “el viento no quiere soplar” o “las calles llegan a quemar”,
 frases que se repiten con la llegada de cada verano.
Lo único que les puedo decir es que éste es un  verano para ser pacientes
 y llevar la botellita de agua a todos lados.
Besos en las mejillas Marga.
 
 
"Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz."
Buda

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