Cuando preguntaron al abad Antonio si el camino
del sacrificio conducía al cielo, respondió:
- Existen dos caminos de sacrificio.
-El primero es el del hombre que mortifica la carne y hace penitencia porque piensa que estamos condenados.
-El hombre que sigue este camino se siente culpable y se juzga indigno de vivir feliz.
-“El segundo camino es el que recorre aquél que, aun sabiendo que el mundo no es perfecto como deseamos, reza, hace penitencia, ofrece su tiempo y su trabajo para mejorar lo que lo rodea.
Entiende que la palabra sacrificio viene de sacro oficio, el oficio sagrado.
En este caso, la Presencia Divina le ayuda todo el tiempo,
y él consigue resultados en el cielo”.
"Yo no se de pájaros, no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas".
Alejandra Pizarnik






